1. Sólo puedo por detrás


    Fecha: 09/04/2024, Categorías: Anal Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... al día siguiente a primera hora visitar el lugar de la muestra , comprobando cómo estaba montada, para la presentación en la tarde noche. Por la mañana podía aprovechar para comprar algo para ponerme, y mientras, ella me dejaba una túnica como la suya, las diseñaba su hijo, y si quería darme un chapuzón, estaba en un lugar íntimo, donde era natural el desnudo.
    
    No tenía alternativa , así que acepté la propuesta. Debía haber criados pero no se les veía, de modo que cuando fuimos a la piscina, estaba preparado un refrigerio, surgido de la nada. La marquesa no se cortó un pelo, se quitó la túnica quedando en cueros, se la veía retocada y trabajada, pero era un cuerpo jacarandoso, de esos que piden guerra, totalmente bronceado . Cuando Gualterio se empezó a quitar la ropa, yo le imité. Allá donde vayas , haz lo que hace la mayoría.
    
    El pintor no era gran cosa, excepta la polla, monstruosa aun en descanso como estaba, no había visto una pija tan grande en mucho tiempo, desde que tuve un encuentro con un árabe superdotado al que tuve que atender dos años antes. Era gorda y larga. Nos sentamos a la semisombra, sobre unos sillones de mimbre cubiertos por unas toallas.
    
    Empezaron a repasar los invitados, la capacidad de compra, me di cuenta que se iba a manejar un pastón enorme, pero comprendí que no debía seguir oyéndoles , así que me zambullí en la pileta. Estuve nadando un buen rato, cuando vi que otra persona se incorporaba al grupo. Salí muy profesional por si había que ...
    ... proteger a mi custodiado.
    
    No era necesario, el recién llegado era un joven de veintipocos años, con el pelo gris, largo, con gafas redondas, con pinta de tío suave, pero listo. Cuando se desnudó, dejó ver un cuerpo delgado, muy delgado, con una pija encogida, normalita, un contraste total con mi pintor.
    
    - Mi hijo Alberto.- presentó la marquesa. El hombre saludó a Gualterio y se quedó parado frente a mí, estudiándome asombrado, parecía que le hubiera caído un rayo, me agarró las dos manos, me soltó una sonrisa de ángel y me besó en la mejilla. Me quedé impresionada, yo le había impactado pero también él a mí.
    
    Me sequé y me senté con ellos, junto a Alberto. Cocacola para el autor, y cava bien fría para los dueños de la casa, me uní a este segundo grupo. Siguieron hablando un buen rato, el joven sacó un paquete de Camel, encendió un pitillo, y mirándome me preguntó:
    
    - ¿ Fumas?. No te he ofrecido porque ahora la moda es no darse a este pequeño vicio.
    
    - Sí, te acepto uno, hace mucho que no fumo Camel.
    
    - A mi me encanta, tiene un punto de tabaco oriental, que le da un toque de mediterráneo perverso.
    
    Mientras me daba fuego, y sin dejar de mirarme, sin levantar la voz, muy suave, pero firme, dijo:
    
    - Gual , ya sabes que nos quedamos con el 35% de todo lo que se saque.
    
    - Me parece un poco mucho.
    
    - No tienes alternativa, los clientes son nuestros, te los ponemos en bandeja. Y además en 60 cuadros , que vas a vender entre 200 y 600 , ese dinero no es nada. ...
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